Publicidad:
La Coctelera

Categoría: Tokio (Inacabado)

2

Tokio, Capítulo 2 (Completo)

CAPÍTULO 2:

J miro a través de la ventanilla anonadado. Tenían razón, eso no se podía explicar con palabras.


Las aceras parecían impolutamente limpias y sin una colilla o chicle tirados, pero eso lo tendría que investigar mas de cerca, pensaba, por que era difícil de creer que una enorme prefectura como Shinjuku con tantos habitantes no tuviera siquiera una mancha en las aceras. Las enormes avalanchas de gente que invadían los pasos de peatones cada vez que su semáforo se ponía en verde, era muy difícil de creer, si no fuera por que ya lo había visto por películas y documentales. El ambiente, sentía algo extraño en el estomago al estar dentro de esa especie de burbuja gigante, el sabía que no era la misma sensación que había tenido al viajar a otros países por negocios, esta sensación era bien distinta y no sabía decir en que. Se sentía sobrecogido por la situación, y la prueba estaba, en que se abrazaba fuertemente al maletín que había sobrevivido a las amables garras del taxista. Estaba sobrecogido, mientras observaba embobado a esas gentes que cruzaban la calle con la vista puesta en el suelo y cuando rozaban a alguien pedían disculpas al instante “Esto no es normal” Pensaba J.

Un golpe de volante a la derecha del taxista y un posterior frenazo en seco, lo saco de sus pensamientos. El taxista evitó por los pelos un choque con una camioneta de color blanco, al invadir el carril del taxi sin ni siquiera haber indicado la maniobra. El taxista se estaba disculpando con tanta tranquilidad, que pareciera que esto lo hiciera todos los días y no era para menos, en lo que llevaba recorrido, el taxista ya había evitado tres accidentes con este, uno en una autopista y dos en Shinjuku. “Serán todo lo amables que quieran, pero conducen como jodidos psicópatas” se dijo para sí. A J le sorprendió la pasividad del taxista al no haber tocado siquiera el claxon en señal de protesta ¡Solo se limito a pedirle perdón a su cliente! En donde vivía J si hubiera estado en la misma situación que el taxista, abría parado el coche en medio de la carretera y puede que hasta se hubiera bajado para que viera bien su cabreo el tipejo de la camioneta, que a lo mejor se hubiera bajado también con un bate de béisbol en la mano, quien sabe, el caso es que aquí no pasó nada de eso, el tipo de la camioneta siguió su camino perdiéndose en una calle a su izquierda y el taxista continuo en línea recta, el taxista señalo al frente, mientras decía señalando a un enorme edificio “Park Hyatt, Park Hyatt” “¿Por qué siempre me repetirá las cosas dos veces” se preguntó J, mientras echaba la vista al frente para ver las enormes tres torres del hotel.



Había llegado a su destino.

0

Tokio, Capítulo 1 (Completo)

Estará en la sección Tokio.

Capítulo 1

J Respiró hondo para coger un poco de ese aire enrarecido a causa de la polución, al salir del gigantesco y estresante aeropuerto Internacional de Haneda, Tokio. Un sonriente taxista con guantes blancos y gorra le hacía señas moviendo la mano de un lado a otro y hacía el fue J, el taxista le arranco prácticamente las maletas de las manos y las metió en el maletero del vehículo, le hizo una reverencia con la sonrisa aun en la boca y se subió al taxi, para llevar a su nuevo cliente allá donde el le pidiera. J estiró la mano para abrir la puerta trasera derecha y entrar en el taxi, pero antes de que sus manos llegaran a ella la puerta se abrió sola suavemente permitiendo que J entrara sin tener que realizar el gran esfuerzo físico de tener que abrirla el mismo. J se sentó y se dio la vuelta para cerrar la puerta, pero cuando se quiso dar cuenta también se había cerrado sola. “¿Magia? ¡No, es Japón!” Murmuró J para si mismo.

-Konichiwa. dijo el taxista mientras le clavaba a J la vista por el retrovisor.

J hizo lo propio, y el taxista le dijo algo que el no logro entender, pero supuso que el taxista le pedía el destino al que se dirigía. J sabía un japonés muy básico, y por lo tanto no sabía decir puede llevarme a tal sitio, así que sacó un mapa, lo paso entre los dos asientos delanteros y se lo puso delante de la cara al taxista señalándole la prefectura de Shinjuku mientras decía “Hotel Park Hyatt Tokio” el taxista contesto “Hai” y J apartó el mapa de la cara del taxista. El taxista arrancó al tiempo que hacía que se encendieran tres de las cuatro pantallas que estaban en medio del salpicadero, el GPS, el de las tarifas, y uno con muchísimas letras que J no sabía y supuso que nunca sabría para que era. El taxista señalo a la pantalla apagada mientras repetía una y otra vez “TV, TV” al tiempo que ponía en marcha el taxi, J se dio cuenta de que le estaba ofreciendo ver la televisión, y se dio cuenta también de que en la puerta había un mando para poder elegir que quería ver. J después de tocar varios botones, logro encender la tele con ese mando que tenia tantos botones que perfectamente podría usarse para poner en orbita un cohete, se paró en uno de esos programas-concurso japoneses en los que no entiendes lo que dicen, pero no hace falta, por que lo que importa y lo gracioso en ellos son las putadas que les hacen a los pobres concursantes. El taxista empezó a soltar una larga parrafada mientras movía la mano derecha frenéticamente a un lado y a otro, J supuso que le estaba haciendo de guía explicándole la historia de un edificio y otro, pero J no sabía que historia podía ocultar una autopista. Y los rascacielos de Tokio se veían en la lejanía así que no le prestó interés al taxista y siguió sumido en la programación japonesa.

En un momento dado, le entraron ganas de bajar la ventanilla para que le diera un poco el aire en la cara, pero cuando giro la vista a la puerta que tenía a su derecha, hubo algo que vio y que no le encajaba en todo aquello ¡Había un taxi a su lado! Esto no tendría nada de impactante, si no fuera por el echo de que el taxi en el que el iba circulaba por el carril de la derecha. Inmediatamente se corrigió no era otro taxi era ¡Su taxi! (bueno no suyo, en el que iba) Y también se dio cuenta, de que el taxi estaba reflejado en un impoluto y acristalado edificio, que era capaz de reflejar en sus ventanas el taxi y la cara de tonto que se le había quedado.

¡”Pero que hago yo reflejado en las ventanas de un rascacielos”! Se preguntó para si mismo. Al instante y cuando pasaron ese edificio para verse reflejado en otro aún mas grande, pudo darse cuenta de que la autopista no iba a ras de suelo, era una autopista elevada y estaba viendo su reflejo en los cristales puede que de un sexto piso “Esta ciudad es increíble” Murmuró. El taxista interrumpió sus pensamientos, para señalar un letrero encima de la autopista con un Kanji y justo debajo unas letras que decían Shinjuku. Iba a entrar en pleno centro de Shinjuku y allí vería con sus propios ojos, por qué dicen muchos que Japón es un mundo aparte, que no te pueden transmitir con palabras hasta que se está en el.